El
traje masculino huichol es uno de los pocos trajes indígenas que
presenta más decoración que la vestimenta de sus mujeres. Tanto las
prendas principales como los complementos se decoran con motivos
bordados a punto de cruz de diferentes colores. Estos diseños tienen un
importante significado simbólico, mitológico y mágico para aquellos que
los portan. Sirven como oraciones o rezos visuales y protegen a los
portadores de cualquier daño o mal. Por ejemplo, las figuras del venado y
la ardilla expresan peticiones de protección a la deidad que
representan; el águila, a veces bicéfala, se cree que cuida al maíz
joven; las líneas en zig-zag sugieren relámpagos que están asociados con
la lluvia; las plantas y flores se convierten en símbolos de vida, etc.
La
decoración representa motivos geométricos, vegetales y figurativos
estilizados. Destaca el grupo del pecho, un motivo vegetal de cuatro
flores a cuyos lados se sitúan dos figuras de animales enfrentados y de
perfil.
La prenda de camisa se denomina cawrri, kamirra o kutuni,
y es bastante larga, aproximadamente hasta la rodilla, ya que en la
antigüedad era la única prenda que vestían los hombres huicholes. El
atuendo se completa con un pantalón largo o huerruri; una o varias fajas
de lana, llamadas joyames o juayame, que sujetan el pantalón y ciñen la
camisa a la cintura; una o más fajas de algodón y lana más delgadas,
que se colocan sobre las anteriores y por encima de las cuales, sobre la
cadera, se colocan una hilera de pequeñas bolsitas de manta,
denominadas coxiures, kuihuame o huaikuri. Sobre los hombros portan una
pequeña capa, llamada tuarra o tubarra, así como dos o más morrales,
denominados rarais o kuchuri, que se llevan siempre con las asas
cruzadas sobre el pecho diagonalmente. En la cabeza portan un sombrero o
rupurero, ricamente decorado, el cual, dependiendo de los adornos,
indica la ocasión o el carácter de quien lo porta; así por ejemplo, los
marakames o sacerdotes llevan insertadas grandes plumas cubriendo el ala
y los peregrinos de la fiesta del peyote llevan colas de ardilla. Este
atuendo de gala se complementa con la joyería elaborada en chaquira
(anillos, aretes, collares, pectorales, brazaletes, pulseras) con
diseños tradicionales.
Su vestimenta tiene un gran
significado, va más allá de una simple pieza de ropa; en ella van
representadas sus tradiciones, costumbres, creencias, elementos
naturales, las historias mitológicas de sus orígenes y sus dioses; cada
una de estas alegorías varían dependiendo de la región en la que se
ubiquen, al igual que los colores predominantes. Cada pieza expresa la
transmisión de su universo, llevan un gran valor sentimental y
simbólico, por lo que su elaboración suele llevar mucho tiempo, llegando
a requerir meses de trabajo.
La mayoría de los trajes suelen ser
elaborados por mujeres, sin embargo también existen hombres que crean
sus propios atuendos. En el caso de ellas, su atuendo incluye una blusa
corta a la cintura, conocida como kutuni, que significa “camisa larga”;
en este tipo de blusas podemos encontrar diferentes diseños, siendo,
por lo regular, las blusas de colores llamativos las de uso diario y las
de bordados con representaciones (generalmente de elementos naturales
bordadas a punto de cruz) las del traje de gala, las cuales se usan en
los eventos o rituales importantes. La manga de la blusa suele ser de
tres cuartos o de manga corta y bombacha. Para la parte superior (la
cabeza), utilizan un manto tipo paliacate, llamado quechquémitl o rukuri;
se dice que, en los tiempos prehispánicos, esta prenda estaba reservada
para las diosas de la fertilidad. En la parte inferior utilizan el juayame, una faja ancha, abierta de los costados y gruesa, seguida de una falda larga a la que se le da el nombre de ihui o iwui (el
nombre de las prendas y su forma de escribirlo, va a depender del lugar
donde se encuentren). Finalmente, como calzado, usan huaraches hechos
de palma.
